Con esta aportación al foro, intentaremos complementar los rasgos del conflicto comentados por la compañera Pilar en su anterior publicación:
El autor, exdiputado socialista europeo, reflexiona sobre su labor política y humanitaria en Palestina e Israel, recordando su participación en la elaboración del Informe "Paz y dignidad en Oriente Próximo", que abogaba por una solución basada en el respeto mutuo y la coexistencia de dos Estados.
Dicho conflicto se origina tras la Primera Guerra Mundial, donde el Imperio Otomano pierde la región de Palestina, que pasa a ser administrada por Gran Bretaña. Aquí comienzan las tensiones entre la población árabe (que es palestina) y los colonos judíos, cuyo movimiento sionista desarrollado por aquel entonces busca establecer un hogar nacional judío (desarrollando así su propio nacionalismo).
En 1947 (tras la 2ª Guerra Mundial), la recién creada ONU aprueba un plan de partición de la región que propone un Estado judío y otro árabe como medio de compensación o restitución al pueblo judío tras la masacre humanitaria que sufrió el mismo con el Holocausto, vivido durante la Segunda Guerra Mundial. Esta propuesta fue rechazada desde el inicio por los estados árabes y el pueblo palestino, debido al choque de intereses nacionalistas comentados anteriormente, desembocando en la guerra de 1948 y la creación del Estado de Israel, lo que suponía el éxodo de muchos palestinos. Diferentes conflictos ocurrieron desde entonces, como la Guerra de los Seis Días (en 1967), o la Guerra de Yom Kippur.
El autor, en su artículo, destaca que el proceso de paz iniciado por Isaac Rabin y Yasser Arafat en Oslo (1993) fue un acercamiento clave de ambas posturas que prometía una solución basada en el diálogo. Este quedó truncado con el asesinato de Rabin a manos de un extremista judío.
Desde entonces, la visión política ha virado hacia una creciente radicalización en materia política en ambas posiciones: por un lado, la radicalización política y religiosa en el caso de Israel, alentada por líderes como Netanyahu y apoyado por los sectores más conservadores del país versus el nacimiento de la organización terrorista palestina Hamás. Desde que Hamás ganara las elecciones legislativas en 2006 y tomara el control en Gaza, cada cierto tiempo estalla un episodio de violencia.
Como vemos, esto ha imposibilitado avances hacia la paz, generando nuevas generaciones marcadas por el odio, el miedo y el trauma, palpable en el último episodio que ya dura dos años tras el ataque terrorista de Hamás en territorio israelí durante la celebración de un festival de música, expandiendo su acción terrorista hacia poblaciones cercanas.
El autor denuncia tanto la violencia terrorista de Hamás comentada anteriormente como el uso desproporcionado de la fuerza por parte de Israel en los últimos dos años (llegando a utilizar el hambre como arma de guerra), que ha provocado miles de víctimas civiles. Destaca también el valor del periódico israelí Haaretz, por su firme defensa de los derechos humanos de ambos pueblos, algo no muy frecuente, debido a las presiones ejercidas por Israel y su amplia influencia en el mundo occidental.
A pesar de la situación, el autor cree que aún es posible retomar el proceso de paz si prevalece el sentido común (apelando a la ética y la historia a través del mensaje de la paz) y si la comunidad internacional actúa con firmeza, como el anuncio reciente de acuerdo de paz, mediado por EEUU y bajo el gobierno de Trump, que anhela el reconocimiento individual a través de un premio Nobel de la Paz que engrandezca aún más su persona.