El fracaso del uso de la fuerza en el conflicto entre Israel y Palestina

El fracaso del uso de la fuerza en el conflicto entre Israel y Palestina

de Sonia Herraez Pavon -
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Los artículos propuestos permiten una lectura del conflicto entre Israel y Palestina desde el ámbito de la seguridad y la defensa; pues, más allá de sus orígenes, el conflicto actual es reflejo de cómo la gestión de la violencia, cuando se convierte en el principal instrumento político y militar, acaba debilitando la seguridad de todos los actores implicados.

El texto de Naciones Unidas describe una situación humanitaria crítica en Gaza, marcada por la destrucción de infraestructuras básicas, el desplazamiento masivo de civiles y la dificultad de acceso a ayuda humanitaria. Desde el punto de vista del Derecho Internacional Humanitario, esta realidad plantea un problema central: la progresiva erosión de la distinción entre combatientes y población civil. En los conflictos asimétricos, como este, dicha distinción se vuelve especialmente frágil, pero sigue siendo un principio esencial para cualquier actuación legítima, pues incluso en contextos de guerra, la protección de los civiles debería ser un principio innegociable.

En este contexto, Hamás actúa como un actor armado no estatal que combina control territorial, discurso ideológico y uso del terrorismo como herramienta estratégica. Sus ataques deliberados contra civiles israelíes no solo constituyen crímenes graves, sino que, además, contribuyen a perpetuar una dinámica de radicalización que dificulta cualquier solución política. Sin embargo, identificar a Hamás con el conjunto del pueblo palestino conduce a una simplificación peligrosa y moralmente injusta: la mayoría de la población civil no participa en la violencia, pero sufre directamente sus consecuencias.

La respuesta militar israelí, basada en la superioridad tecnológica y en operaciones de gran intensidad, plantea a su vez importantes interrogantes estratégicos. Aunque persiga objetivos legítimos de seguridad, su impacto sobre la población civil palestina y su prolongación en el tiempo cuestionan su eficacia a largo plazo. Desde un punto de vista de defensa, el uso desproporcionado de la fuerza puede generar efectos contraproducentes, como el aumento del resentimiento, la legitimación de discursos extremistas y la pérdida de apoyo internacional, no eliminando las causas profundas de la inseguridad.

Entre las ideas mas relevantes de los artículos se encuentra que el conflicto ya no puede entenderse únicamente como una disputa territorial, sino como una crisis de legitimidad. Además, en los conflictos asimétricos la frontera entre objetivos militares y civiles se vuelve difusa, pero su desaparición total supone un fracaso tanto ético como estratégico. Cuando la violencia se normaliza y la población civil se convierte en rehén de las estrategias militares, se debilita la autoridad moral de todos los actores implicados. En este sentido, la causa palestina se plantea como una cuestión ética, sin que ello implique justificar el terrorismo, del mismo modo que la seguridad de Israel no debería sostenerse a costa de un castigo colectivo.

En conclusión, el conflicto evidencia los límites de la fuerza como instrumento central de seguridad. Mientras no se restablezca una clara protección de la población civil y no se recupere una vía política creíble, la violencia seguirá reproduciéndose sin ofrecer una solución real, perpetuando una inseguridad que afecta tanto a israelíes como a palestinos.